Visitadas por el mensajero de paz, alegría y esperanza

Recuerdos de la visita del papa Francisco en Colombia

La última visita de un sumo pontífice a Colombia fue con  San Juan Pablo II, hace 31 años.  Y como no  festejar con mucha alegría la llegada de nuestro querido Papá Francisco, el tercer Papa que nos visita y más aún  latinoamericano, así que  nos sentimos en familia fue recibido de brazos abiertos, música, cantos, danzas, testimonios, celebraciones, con gran fervor y mucha fiesta, claro no hubo quien criticó su visita, pero eso hace parte del currículo cotidiano de un personaje tan importante. En las posibilidades que teníamos de verlo y escucharlo en la eucaristía celebrada en el parque Simón Bolívar – Bogotá asistimos las hermanas: Alicia Torres, Luz Alba Mazabel, Carmen Rosa Bernal y Inés Arciniegas. Las demás hermanas acompañaron por la televisión, como hicimos en todo su recorrido por Colombia

Fueron cinco días (del 6 al 10 de septiembre del presente año) donde  vivenciamos, experimentamos y gozamos de esta visita amiga, cercana, profética y sencilla. Aunque vino a cuatro ciudades con temas específicos, en Bogota: “la vida, la paz y María Madre de la vida”; en Villavicencio : “La reconciliación”; en Medellín: “La vocación de nuestra vida Cristiana” Discípulos y Misioneros  y por último en la ciudad de Cartagena: “Derechos Humanos y la Dignidad en el mundo del trabajo” todo el país escucho su mensaje de unidad y reconciliación, el lema de esta visita apostólica fue: “Demos el primer paso”, pudimos constatar que sus palabras consoladoras fortificadoras alentadoras que nos empujó no solo a dar uno, sino todos los pasos necesarios para reconstruir una nueva Colombia tan fuertemente herida, sufrida y pisoteada por la guerra.

Este es un desafío muy grande, iniciando primero con desarmar nuestro corazón y a la vez siendo puente de esa paz. Una de sus frases de nuestro Papa Francisco, no solo para nuestro pueblo sino para toda la humanidad : “Hay que derribar los muros de la desconfianza y del odio promoviendo una cultura de reconciliación y solidaridad. La reconciliación se alcanza con el esfuerzo de todos, porque los arboles están llorando por tanta violencia.”  Nos invita a una reconciliación integral con Dios, con nosotros  mismo, con el otro y la naturaleza que es nuestra casa común.  Es en dialogo de hermanos reconciliados que la paz puede deslumbrarse,  vimos, escuchamos y constatamos en tantos testimonios de vida de hermanos y hermanas que dieron ese primer paso,  que nos emocionó y el mismo sumo pontífice  agradeció por lo que estaba recibiendo,  tantos despojos…tantas lagrimas… .tanta esperanza…tanto ese… “Dios que perdona en mí.”   Llamó a aquello que escuchado  “lecciones de alta teología”.

El Papa francisco hizo como Jesús “Dejad que los niños venga a mí”  cuando  padres de familias  levantaban sus niños en sus brazos para saludarlo,  el Papa los abrazaba con cariño y cuando él vio a dos niños vestidos de Papa hizo parar el papa móvil, se bajó, los abrazó y les escucho decir: también yo quiero ser Papa”. Animó a los jóvenes a continuar adelante y no perdurasen en vicios que los esclavizan e ir a la raíz de sus problemas. Se refirió a los consagrados invitándolos a visitar las familias y estar cerca de las situaciones dolorosas, caminar junto y con el pueblo, en fin su mensaje fue para todos.

Si, vivimos momentos único e inolvidables de fuerte y contagiante  fe con cada mensaje y consejos prácticos que nos desafiaba y comprometía donde  Colombia entera paró para reflexionar, y como el mismo Francisco nos dijo:  “No nos dejemos robar la alegría, la esperanza, basta una persona buena para dar ese primer paso, no le coloquemos trabas a la reconciliación, el otro es sagrado, entonces no tengamos miedo de volar alto y soñar en grande llevando el abrazo de la paz al hermano más necesitado y abandonado.”

 

Hna Inés Arciniegas Tasco y Hna Carmen Rosa Bernal

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