El Sínodo Panamazónico

Es el 15 de octubre de 2017, al final del Ángelus, el Papa Francisco anunció, casi sorprendentemente, la convocatoria de un Sínodo amazónico, que tendrá lugar en Roma en octubre del 2019. Este anuncio es una señal muy importante de la atención y el interés de la Iglesia por aquellos pueblos que viven a lo largo de la cuenca del Río Amazonas. Seguidamente, el Papa Francisco explicó que su decisión había sido tomada acogiendo el deseo de algunas Conferencias Episcopales de América Latina, como así también la voz de pastores y fieles de todo el mundo. Ya en su visita a Colombia, en septiembre de 2017, el Papa había dicho: «El Amazonas es para todos nosotros una prueba decisiva para verificar si nuestra sociedad, casi siempre reducida al materialismo y al pragmatismo, es capaz de proteger lo que ha recibido gratuitamente, no para saquearlo, sino para hacerlo fecundo«.

La Amazonía es un territorio enorme que abarca casi 5,5 millones de kilómetros cuadrados, distribuidos en 9 países: Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela, Surinam, Guyana y Guyana Francesa. Hay 35 millones de habitantes, de los cuales más de dos millones y medio son indígenas que pertenecen a 350 pueblos originarios, que hablan 240 idiomas. El objetivo principal del Sínodo, según el Papa, deberá ser el de «identificar nuevos caminos para la evangelización de esa porción del pueblo de Dios, especialmente de los nativos, a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, en parte debido a la crisis de la selva amazónica, pulmón de capital importancia para nuestro planeta «.

Durante su visita apostólica a Chile y Perú en el mes de enero pasado, el Papa ha querido encontrarse personalmente con los pueblos originarios de esas tierras: los mapuches de Chile y los nativos de Perú. En este país, él ha querido que la visita a estos pueblos fuera la primera etapa de su viaje, encontrándose con los representantes de los diversos grupos étnicos en el Coliseo Madre de Dios de Puerto Maldonado.  En su saludo a estos pueblos el Papa dijo lo siguiente: «Que seas alabado, Señor, por este maravilloso trabajo de los pueblos amazónicos y por toda la biodiversidad que encierran. Esta canción de alabanza se rompe cuando escuchamos y vemos las profundas heridas que el Amazonas y sus pueblos llevan consigo. He querido venir a visitarlos y escucharlos para estar juntos en el corazón de la Iglesia, unirme a sus desafíos y reafirmar con ustedes una opción convencida para la defensa de la vida, la defensa de la tierra y de vuestras culturas «.

El Papa afirmó además que este encuentro con los indígenas de Perú era como una primera sesión del futuro Sínodo Panamazzonico y ha añadido: «Cada cultura y cada visión del cosmos que acoge el Evangelio enriquece a la Iglesia, con la visión de una nueva faceta del rostro de Cristo. La Iglesia no es ajena a sus problemas y a sus vidas, no quiere ser un extraña a su forma de vivir y de organizarse. Necesitamos que los pueblos originarios modelen culturalmente a las Iglesias amazónicas locales. Ayuden a sus obispos, misioneros y misioneras a unirse con ustedes y de esta manera, en diálogo con todos, puedan plasmar una Iglesia con rostro amazónico y una Iglesia con rostro indígena. Con este espíritu he convocado un Sínodo para el Amazonas que se realizará en el año 2019 «. La prueba de que el encuentro con los indígenas haya sido como una especie de anticipo del próximo Sínodo Panamazzonico fue la presencia de la comitiva papal, y durante toda la duración del viaje del cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos. Ellos se detuvieron en Puerto Maldonado por unos días para dedicarse a los preparativos de la asamblea extraordinaria.

En la comitiva del Papa estaba también el cardenal brasileño Claudio Hummes, presidente de la Red panamazónica, una red eclesial que involucra a las Iglesias de los nueve Países de América Latina donde viven poblaciones indígenas  y que fue constituida después de la encíclica Laudato sí, dedicado al cuidado de la creación. Interrogado sobre lo que debía discutir el Sínodo, el prelado se expresó de esta manera: «En primer lugar los nuevos modelos de desarrollo social y económico que no destruyen los bosques, no contaminan las aguas, no degraden la tierra, sino que den a las poblaciones locales, a los más pobres y desposeídos, la posibilidad de salir de la miseria, del abandono social y de la exclusión. En el plano eclesial, esto también implica encontrar nuevas formas ministeriales para que todas las comunidades tengan un pastor que viva en el lugar, esté con ellos en sus alegrías y penas, evangelicen y administren los sacramentos de la vida cristiana, es decir, el Bautismo, la Eucaristía, la Confesión y la Unción de los enfermos».

Hna Anna Maria Ceri, mc

 

 

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