Un año de anuncio

Está terminando el año pastoral, y la comunidad de Vilacaya nos comparte sobre su servicio de anuncio a los más pequeños. 

Cada año tiene sus características, y si lo recordáramos con un título, seguramente el 2018 sería «El año del anuncio» pues la mayor parte de nuestras energías fue dedicada al anuncio de Cristo y de su Evangelio a los jóvenes y niños de numerosas comunidades.

Ñuqui, Kepallo, Yascapi, Tañavillque, Pampa Tambo… unos doscientos chicos y chicas se han comprometido en un camino de formación que les permitió conocer mejor a Jesús y hacer experiencia de su amor en nuestras vidas. Un canto que animó los encuentros y que los pequeños cantaban con mucho gusto era «Jesús te seguiré, donde me lleves iré…» y sinceramente emocionaba escucharlos, pues de veras se percibía un camino, un progreso en la relación con Jesús que daba alegría al corazón.

¡Qué emoción el día en que los más grandes recibieron el don del Espíritu Santo!

¡Qué alegría ver a los más pequeños recibir con seriedad y consciencia su Primera Comunión!

Son regalos que sólo Dios puede dar, y que pagan de todo cansancio… De hecho, para poder satisfacer el pedido de las familias de Tañavillque, tuvimos que ocupar las tardes de los domingos para hacer el camino de catequesis a los 10 chicos de esta comunidad. Sin embargo, fueron domingos maravillosos, qué lindo llegar a la escuelita y verlos allí, esperándonos, tímidos, pero visiblemente contentos.

Charlando entre hermanas, nos decíamos también la gracia que se recibe al anunciar: es una ocasión para profundizar la fe, para afianzarla compartiéndola. La verdad, ¡una gracia infinita la misión!

Hna Stefania, mc 

 

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