Una gozosa coexistencia

Nuestras hermanas de Tanzania nos comparten la vida en la perfieria de Dar-es-Salaam y la gozosa coexistencia entre musulmanes y cristianos. 

Nuestra misión en Mbagala se encuentra en las afueras de la ciudad de Dar-es-Salaam. Nuestra presencia se remonta al año 1969 y el dispensario fue abierto en 1971, ya que en ese entonces no existía ninguno en la zona. Al principio, los habitantes, que en su mayoría eran musulmanes, miraban a las misioneras con desconfianza; pero muy pronto, comprendieron, a través de sus gestos de bondad, de amor y de bondad que ellas estaban allí para curar a todos los enfermos sin discriminación de religión. De este modo el dispensario comenzó a llenarse, de tal manera que pronto fue necesario ampliarlo. Hoy esta misión está atendida por cinco misioneras que desarrollan diferentes servicios; se da la prioridad al dispensario en el que trabajan tres enfermeras profesionales: la hermana Rosa Sandra Pansone, la hermana Vivalda Spazzoli y la hermana Theresia Sanga, quienes, con la ayuda de médicos y enfermeras de Tanzania, atienden cada día  a centenares de enfermos, la gran mayoría musulmana. Este que hoy ya es un complejo bien organizado Centro de Salud, incluye también una estructura dedicada a la maternidad, que funciona las 24 horas del día.

 

Esta comunidad también comprende la Fiscalía del territorio de Tanzania y se llevan a cabo en ella varias actividades misioneras. La hermana Doroteia Malzoni, por lo tanto, desarrolla las funciones de Fiscal del territorio de Tanzania, y también es responsable de la guardería. En fin, la hermana Elvina Antonaci, presente en Mbagala desde hace muchos años, ha notado en estos últimos cuatro años, la presencia de muchos niños y jóvenes que viven sus días en las calles de esta periferia, en situaciones de pobreza y peligros de diversos tipos. Muchos de ellos son huérfanos y viven con una abuela o un hermano que trabaja todo el día en la ciudad. Con su creatividad misionera, la hermana Elvina ideó una forma de ayudarlos a crecer y a defenderse de los muchos peligros de la calle. Todos los sábados y domingos por la tarde los reúne en el salón de la misión, les ofrece una merienda y un momento de formación que termina con juegos. Cuenta con el apoyo de dos jóvenes estudiantes: uno es musulmán y el otro ha elegido hacerse cristiano precisamente  asistiendo  a este grupo.  Hay alrededor de 70 niños y niñas, cuya edad varía entre 8 y 15 años, la mayoría de los cuales son musulmanes. Hace poco estuve en Dar-es-Salaam para un período de tratamiento médico y la hermana Elvina me invitó a ofrecerles algunos momentos formativos. Esta fue una experiencia de gran alegría para mí.

He tratado de referirme a las dos religiones: musulmana y cristiana, haciendo hincapié en los aspectos que nos unen en el amor fraterno, un regalo del único Dios que nos ha creado y que nos reúne en un solo pueblo de Dios y que algún día nos reunirá a todos juntos en su Reino, donde encontraremos a Mahoma y a Jesús.  He utilizado algunas frases características de la fe islámica en árabe y esto los sorprendió y les alegró. Al terminar el breve seminario, les hemos pedido que escribieran lo que más les llamó la atención. Ha sido muy interesante leer sus escritos, en los cuales el pensamiento recurrente era: «todos somos hermanos, porque somos hijos del mismo Dios, por lo tanto, debemos amarnos y ayudarnos unos a otros». Incluso el discurso sobre los 10 mandamientos que tanto el Corán como la Biblia nos enseñan y que Dios nos los dio para ayudarnos a vivir bien, los ha alegrado y fue muy interesante, particularmente por parte de los musulmanes, ver que algunos de ellos recordaban con mayor frecuencia: «no roben, no mientan, respeten el uno al otro».


¡Como es cierto aquello que escribió el misionero comboniano Giuseppe Scattolin, en un artículo publicado en nuestra revista informativa «Posta da Casa»: «se puede, más aún debemos dialogar para construir un verdadera convivencia y cooperación entre nosotros». ¡Felicitaciones hermana Elvina! ¡Esta iniciativa tuya ha hecho posible una verdadera y alegre convivencia!

Hna Zita Amanzia, mc

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