Beato José Allamano

Beato José Allamano

José Allamano (1851-1926)  fue un sacerdote italiano con un corazón misionero. Nunca salió de Italia, pero su gran sueño era anunciar la Buena Noticia de Jesucristo a quienes aún no lo conocieran. Su salud no le permitió cumplir personalmente con esta misión, pero, durante su servicio como director espiritual de muchos jóvenes, conoció que el mismo deseo de anunciar el Evangelio brotaba en los corazones de algunos jóvenes generosos.

Después de mucha oración,  de mucho estudio y reflexión (un proceso que le llevó años), seguro de ser ésta la voluntad de Dios y contando con el visto bueno y el aliento de sus superiores), en el año 1901 fundó el Instituto “Misiones Consolata”, para Padres y Hermanos. En 1910 fue la vez de las Misioneras de la Consolata.

Por qué “Consolata”? Por más de 40 años P. José Allamano fue Rector del Santuario de N.S. de la Consolata en Turín: él decía que la Fundadora de los dos Institutos era Nuestra Señora y quería que sus misioneros y misioneras tuviesen los rasgos de María nuestra Madre.

Palabras de Nuestro Padre Fundador

Estamos llamados a amar a Dios para hacer bien el bien. Todo el bien posible y de la mejor manera. Cuanto más amemos a Dios, tanto más seremos santos misioneros. La medida de nuestra perfección es el amor.

Para ser apóstoles es necesario tener fuego en el corazón. El tibio, el que no es frío ni caliente, nunca hará nada en la vida. El que no arde de este fuego divino, nunca podrá ser misionero.

Podría tener muchas deudas con el Señor, pero esto no me asusta. Siempre he hecho su voluntad, sin mirar a nadie en la cara. De eso estoy seguro. Mi secreto ha sido el de buscar siempre a Dios y su voluntad, representada por mis superiores.

Ustedes tienen que ser misioneros en los pensamientos, en las palabras y en el corazón.

Oración

Dio Nuestro Padre, 
te damos gracias por haber enriquecido
a tu Iglesia con el don del Beato José Allamano.
Él ha hecho resplandecer entre nosotros la ternura de tu paternidad.
ha venerado a María como Madre Consoladora
e inspiradora de la Misón entre todos los pueblos.
Te pedimos ahora de donar a tu Iglesia
el gozo de venerarlo entre los Santos
como testimonio ejemplar del anuncio de Jesús y de su Evangelio.
Humildemente te suplicamos de concedernos, por su intercesión,
lo que nuestro corazón de hijos e hijas te pide.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.