¡Misión! Divino Tesoro

Y cuando los jóvenes se entusiasman para la misión, ¿quién los parará?

La misión ha sido lo que motivó a los apóstoles a dejar su tierra, sus amigos, su propia cultura, para encaminarse a una aventura que los llevaría al punto de Dar la vida por el Maestro. Algo similar sucedió con los jóvenes reunidos en El Molino el fin de semana del 16 al 18 de agosto. Unos 40 jóvenes provenientes de la zona centro, es decir, las parroquias de Betanzos, Chaquí, Yawisla,Chullchucani, Caiza D, Puna, Vilacaya, Yascapi y El Molino, se reunieron como discípulos misioneros, para escuchar la palabra de Dios, orar, y divertirse juntos en El Molino.

Apenas llegados de tan diversos lugares, las dinámicas de integración ayudaron para “romper el hielo” y empezar a conocerse. El sábado por la mañana, el profesor Marco Antonio los introdujo en el tema “Jóvenes con raíces” del 6° capitulo del último documento del Papa para los jóvenes, Cristo Vive. Con sus palabras, el Papa invita a todos los jóvenes a no olvidar nuestras raíces, de dónde venimos, para no caer en la vida, como los arboles sin raíces. Las preguntas de grupo los llevaron a reflexionar sobre nuestras raíces quechuas que se están perdiendo en el mundo juvenil a causa del avance tecnológico, con los celulares. Tampoco tenemos que olvidar nuestras raíces cristianas, inculcadas por nuestros antepasados.

Luego pasaron a prepararse como grupos para la misión. Irían, por primera vez, casa por casa a llevar el mensaje de Jesús a quienes encontraran. Estaban invitados esa tarde, a recorrer las calles buscando a los más alejados, de dos en dos. Así como mandó Jesús a sus apóstoles. Juntos se vencería el miedo.

Y los jóvenes se encaminaron con la ayuda de una movilidad, divididos en tres grupos: uno a Totora D, otro a Totora Pampa, y otro a El Molino. Con los trípticos de la misión permanente, fueron llamando a la puerta… como siempre, hay quienes los recibieron, y quienes siempre tienen excusas para desviar a Dios en su camino. A su paso, invitaban a las familias a participar de la celebración de la 17 hs. para finalizar las visitas. Nada es en vano en la viña del Señor.

viaje hacia las comunidades

Después de esta experiencia, nuestros jóvenes quedaron “enamorados” de la misión. Y cada uno en su grupo sintió el deseo de contagiar este fuego abrasador a otros chicos de su comunidad. Ojalá encuentren muchos compañeros de viaje allí donde el Señor los manda. ¡Y que nadie se avergüence de ellos…al contrario! Que los apoyen!

Hna Marisa Soy, m.c.

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