Cuatro charlas con… Hna Emilce

La hermana Emilce, argentina, por varios años ha vivido su misión en Colombia. En el año 2019 ha compartido la vida con la comunidad de Vilacaya, en Bolivia. Hoy nos comparte las alegrías que la vida misionera le ha dado. 

.¿Qué significa para ti la vocación misionera, la misión?

La vocación misionera, es un Don precioso que Dios Padre me regala, me dilata el corazón para que sea lo más grande posible de largueza amplia, que Todos quepan en este lugar sencillo y acogedor.

Mientras realizaba mi discernimiento vocacional, años atrás, sentía siempre ese deseo de dar pasos grandes ir más allá, búsqueda de este Dios Padre Creador en su infinitud, en mi silencio, mi timidez, mi soledad rumiaba siempre esta sed de Dios que me llamaba, por momento creía solo era una idea, un sentimiento, una atracción, pero con el tiempo recibí la luz de la Palabra de Dios que me habla…

En el profeta Jeremías cap.1, 4-10… “Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocías, yo te consagré y te destiné a ser profeta de las naciones” Yo exclamé: “Ay, Señor, Yahvé como podría hablar yo, que soy un muchacho. Y Yahvé me contesto “No me digas que eres un muchacho. Irás adondequiera que te envié y proclamarás todo lo que yo te mande. No tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte, palabra de Yahvé…”

De esto podría decir mucho, pero solo me limito al llamado de mi vocación donde comprendí, que Dios me llama a la vocación misionera y a una entrega continua a su amor, dándome a los demás con calidez humana y cercanía especialmente a los que más sufren, el dolor. Siempre he encontrado en el camino de la vida, esta experiencia de ser empática con los dolores de los demás, siento como una parte mía se sensibiliza hacia esta vida revivida en el dolor…. Y el anuncio de una nueva vida, desde la oración por y con el dolor, siento que esto lleva a ese anuncio del Reino de Dios, desde la misericordia, la Consolación, la ternura del Padre.

Además de todo esto lo que me marcó con más fuerza y me llevó a afianzarme a la vida misionera, fue la vida, la obra, la enseñanza del Beato José Allamano, su carisma y la donación de su Espíritu, como expresar él en uno de sus escritos: “El carisma y el espíritu lo doy yo…”. La certeza de dame y confiar en este camino de vida misionera me llenó de felicidad, nonostante las dificultades, tropiezos, las ásperas de la vida, que muchas veces me exige de más reflexión y discernimiento para de verdad continuar en esta entrega de amor al Señor… Mi si de cada día, de cada momento, de cada instante…

Para mí la Misión se convierte en este motor de vida, de anunciar con generosidad y alegría la presencia de Jesús que transforma la vida, en cada persona, en cada ambiente, en cada lugar, sin tiempo, o con tiempo que me invita a salir de mí misma, de mí pequeñez y lanzarme hacia el otro, con simplicidad. Ser anunciadora de Su Palabra en obras, en testimonio, es decir tratando de ser quien soy en la realidad concreta de la vida y que estoy llamada a darme siempre más… En medio de los pueblos y culturas diferentes, ir… salir…El Reino de Dios está cerca, abrazar con los pueblos la plenitud de Vida que nos regala nuestro Buen Dios.

¿Quieres compartirnos una alegría grande que te dio la misión? 

Una de las alegrías que me proporcionó la vida misionera, es la linda experiencia del encuentro con el Otro, o los otros, es decir tantos rostros, tantas sonrisas, tantas alegrías, y también tantos sufrimientos en cada persona. Pero mi llegada a la comunidad de los hermanos indígenas en los ríos del Putumayo, Caquetá y Amazonas hijos/as de la selva de Colombia, me han acogido con abrazos abiertos y brindase lo que son Huitotos, como se hacen llamar. Para mí no es solo conocer sus costumbres, sus tradiciones o mitos y su espiritualidad ancestral, sino era el estar (sin tiempo), con ellos, compartiendo la vida, compartiendo la historia, compartiendo la riqueza de que ellos son. Una de las cosas más sentida las fiestas en agradecimiento a Padre Creador, por la cosecha de los nuevos alimentos, especial el de la fruta en donde tuve oportunidad de participar fue una oración prolongada en cantos para agradecer, toda la noche hasta el amanecer. Me parecía ese estar en la presencia del Señor contemplando esta festividad tan linda y sentida por este pueblo. A mí me llenaba de gozo, porque Dios Padre no se hace esperar, sino que me invitaba ver más allá, e interiorizar esta vida agradecida de un pueblo tan simple, tan humano, tan espiritual, en ese equilibrio de armonía. Con alegría y gozo recuerdo esta experiencia tan enriquecedora, de paz y armonía, en sintonía con este anuncio de nueva vida en Jesús.

 

¿Cómo te has sentido en este año en Vilacaya?

Una de las gracias que el Señor Jesús me concedido, es está, de hacer experiencia en Bolivia- Vilacaya, para mí fue una sorpresa cuando me hacen esta invitación, no esperaba…Bueno todo es novedad, cuando uno llega a un lugar y conocer especialmente la comunidad de hermanas y luego la comunidad, el pueblo de Vilacaya, su gente linda que me han acogido con simpleza y cercanía.

Son tantas experiencias que he vivido y sigo viviendo, aquí me encuentro en el sentir de la vida andina, con pueblos originarios donde aprendo, comparto la historia, la vida de cada día marcada por el vivir bien, el silencio, los cerros, las casas, las comidas, los gestos, el trabajo, las fiestas, las músicas, las alegrías y los gozos, pero también realidades complejas, con situaciones muchas veces de dolor y sufrimiento.

Para mi es toda experiencia y siento que el Señor Jesús, me llama a ser testimonio e instrumento de su Amor, con la presencia del Espíritu Santo que, con serenidad me ayuda a estar y caminar la vida espiritual y de fe en cada momento. Mi alegría de saber que la presencia de Dios esta manifestado en cada uno de sus hijos e hijas. Así lo vivo en cada catequesis, con los jóvenes, en la infancia misionera, en cada visita a las familias, en el centro de acogida, en cada encuentro con cada persona sea por la calle y los que vienen a nuestra casa. Son ya tantas las personas que he conocido, y con respeto y a pies descalzo entro en su realidad, en su situación y busco de acompañar y compartir el caminar de una vida, que nos viene donada del Creador.

¿Qué riqueza te llevas ahora que vuelves a Colombia?

Para mí todo es gracia, todo es vida, todo es compartir, todo es donación de amor, en cada experiencia misionera, entonces esto se convierte en reciprocidad, llevó algo, pero también dejo algo. Las huellas de testimonio, de anuncio, de vida, de encuentro, me queda marcado en el corazón no solo la historia de un pueblo, sino los rostros de personas con los cuales he vivido de cerca y compartido la vida. Bolivia- Vilacaya, una cultura rica de colorido, de expresiones culturales fuertes, de una espiritualidad profunda, arraigados en sus ancestros, que llenan de admiración, respeto, armonía, belleza.  Bueno mi valija es pequeña, pero el corazón es grande que me sigo enriqueciendo con todo esto. Gracias de nuestro buen Dios, y me pregunto: ¿He hecho para merecer tan grande delicadeza del Señor? sus maravillas son incontables, sus detalles son admirables, me siento fortalecida no solo en mi vida espiritual, en mi camino de fe en vida misionera, en mi vida histórica sino en el gozo interior, en la experiencia cotidiana de cada día, en los desafíos, en las dificultades, en las contrariedades o contratiempo. Y como dice el salmista: Como Pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho: alzaré la copa de la salvación e invocaré su nombre…” AMÉN ALELUYA

¿Qué dirías a un joven una joven que se siente atraído hacia la vida misionera y está decidido su proyecto de vida?

Que puedo decir a los jóvenes en esa inquietud de mirar a la vida ojos nuevos, quizás en búsqueda de una vida sublime como nos dice el Beato José Allamano, Vida Misionera…

Pienso, que primero saber que desean dentro de sí, cual es su experiencia de vida interior, su espiritualidad, su simpleza de fe, su cercanía o lejanía del Dios de la vida. Es importante que experimente el amor de Dios a través de su Palabra y se dejen tocar el corazón por llamado a la vida misionera.

La alegría de la entrega de una vida pasa por la experiencia del encuentro con el Señor Jesús, el pasa y te toca lo profundo de la vida para seguirlo.

La alegría de la misión, del anuncio de la entrega, del servicio, de la fe llena de gozo interior, te transforma la vida, te dilata el corazón a amor siempre más a Jesús y las personas. Realidad concreta de la vida ver el rostro del él en cada hermano, hermana, nos es solo poesía, sino quien de verdad vive con él y en él lo sabe lo siente, lo palpa tan cercano, tan humano, tan grande, tan santo.

¡Animo la vida misionera te llevara por camino nunca visto, nunca imaginado…sino SOLO DIOS dona su Amor en Plenitud, en gracia, en fortaleza, en gozo, en paz y sobre todo en Felicidad!!!

Dios nunca falla…Te espera…Te acoge…Ya te ama…

Publicado en América, Argentina, Bolivia, Colombia.

Un comentario

  1. Gracias hermana por compartir tan linda experiencias en la comunidad de Vilacaya.
    Un abrazo y que nuestro Dios te de la fortaleza para continuar en tu vida misionera.
    Saludos. Arturo.

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